martes, 1 de abril de 2014

En tus manos...

En tus manos…


Que decir cuando pienso en tus manos, en los instantes más solitarios imagino que me abrazas y  me dices que todo está bien…las letras dedicadas son el consuelo que muchas veces no eh tenido…
Pienso en ti durante el día e imagino que tú también lo haces...
Una mariposa afuera recorre el lugar y me es posible imaginar lo que se siente flotar en el aire…pero el sentimiento que más preciso evocar es la felicidad que debe provocar ser así de libre. Pero no libre de poder hacer lo que lo plazca si no; libre de sentir el sol en sus alas, libre de ver los colores del ambiente cambiar con el sol. Y en ese pensamiento tan libre y fugaz te encuentro a vos…humildemente quisiera ser esa mariposa que te llene de libertad…ser esa hojita
de color que cambie tus días. SER….tan solo ser…algo para vos…algo simplemente algo.
Me encontrarás siempre así como una niña que llora para que la alcen. Cómo un bebé que quiere a su mamá…cómo una mascota que quiere un mimo...siempre así de necesitada y cariñosa. Cómo si mi vida dependiera de ése gesto….y en verdad es cómo te lo digo…las belleza de las palabras perduran en el momento en que uno las precisa…pero desaparece ante otra necesidad; en cambio un abrazo siempre está en toda las situaciones recibido, cómo saludo, cómo consuelo, cómo todo. En fin para mí un abrazo es intocable por el tiempo, el calor acogedor de tu piel aún después de varias horas perdura, es como una marca, una caricia en el alma, es la luz que entra suave por la ventana. Y es lo que más anhelo cuando me encuentro sola.

Todos alguna vez te han dicho ‘’no  estás solo, está tu mamá, está tu familia, está…’’ y aun así esa llaga en el corazón perdura y arde cada vez que el silencio se instala por un minuto o cuando en una milésima de segundo algo quiebra nuestro pensamiento. Esa llaga, esa herida es la mas difícil de curar, porque cuando uno encuentra ,cómo dicen las viejitas, resignación aparece algo o alguien que está cerca de esa llaga y mira con curiosidad. Y es ahí donde uno no sabe a qué obedecer: ¿al corazón? Que muchas veces nos hace sentir lo que no podemos controlar, o ¿al pensamiento? Que nutrido de la experiencia nos hace desconfiar.
La soledad es una llaga en el corazón que intentamos cerrar con puntadas de una aguja sin hilo, porque nadie sabe cuanto o que hace falta para curar un corazón, y curarlo no solamente porque se lo considere herido. Si no a veces el destino se encarga de traerte al mundo con medio corazón o un cuarto de corazón para que lo vayas construyendo a lo largo de la vida aprendiendo a amar.

Así me encuentro…con el corazón incompleto y un poco golpeado. Es frágil al tacto y se torna frío cuando lo quieren amar. Pero aun así confío en que no lo mires con curisodad si no que ayudes a encontrar el hilo con que se cose esa llaga, llamada soledad....

                                                                                                                            Evelyn...

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